Dos arranques sin cuota · una lista amplia o un dominio propio

Beehiiv Free frente a Buttondown Free: límites, costes y control

Si estás empezando y no quieres desembolsar nada todavía, las dos puertas se presentan así: Beehiiv Free deja montar un boletín de hasta 2.500 suscriptores con envíos ilimitados, un solo proyecto activo y una sola persona en la cuenta, mientras que Buttondown Free no cobra nada por tus primeros 100 suscriptores y entrega editor con formato enriquecido o Markdown, dominio de envío personalizado y archivos alojados. La primera opción encaja con quien quiere techo de lista amplio y un producto con varias piezas alrededor del envío; la segunda encaja con quien escribe desde un flujo de trabajo ligero, quiere su dominio en el remitente y de momento no pasa de cien contactos. Cuando toca pasar a pagar, beehiiv arranca en Lite a 49 $ al mes con facturación anual y Buttondown cambia a un precio por número de suscriptores al que se suman complementos de 9 $, 29 $ o 79 $ mensuales.

En las secciones siguientes separamos qué cubre cada versión sin coste, qué dejas fuera al elegirla, cuánto cuesta el primer escalón de pago, cómo queda la propiedad de tu lista y de tu dominio, en qué se apoya el flujo de trabajo de cada una y qué pasos implica un traslado en cualquiera de las dos direcciones.

Resumen en dos decisiones

La primera decisión es qué quieres resolver junto al envío. beehiiv reúne publicación, web, pódcast, comunidad, productos digitales, red de anuncios y automatizaciones en una cuenta; su nivel gratuito abre esa puerta para una publicación y una persona. Buttondown concentra la experiencia en redactar, enviar desde un dominio personalizado y conservar el archivo. Quien imagina un boletín rodeado de herramientas de crecimiento mirará hacia beehiiv; quien prefiere un recorrido textual y un remitente propio encontrará menos pasos en Buttondown.

La segunda decisión es cuándo empieza la factura. En beehiiv, la cuenta gratuita aguanta 2.500 suscriptores sin coste y el primer cobro llega con Lite, a 49 $ al mes con facturación anual como precio de entrada; ten presente que ese importe es el piso del plan, no el precio de una cuenta con 100.000 suscriptores, el techo que Lite admite, porque la cuota acompaña al tamaño de la audiencia. En Buttondown, el primer cobro llega en cuanto la lista pasa de cien personas, y ahí se juntan dos movimientos: el precio por suscriptores y los complementos mensuales que hayas activado. Los dos caminos empiezan sin pagar, y los dos dejan por escrito dónde estará la primera factura.

Comparación rápida

Lee cada fila como una decisión concreta: cuánto puede crecer la lista, qué trabajo cabe en el plan y qué coste se activa al necesitar otra pieza.

CriterioBeehiiv FreeButtondown Free
Techo de listaHasta 2.500 suscriptores con envíos ilimitadosLos primeros 100 suscriptores sin coste
Qué incluye sin pagarUn solo boletín, una sola persona de cuenta y envío sin topeEditor con formato enriquecido o Markdown, dominio de envío personalizado y archivos alojados
Cobrar a la audienciaSuscripciones de pago desde LiteSuscripciones de pago en el grupo de complementos de 9 $ mensuales
Equipo y varios proyectos1 persona en Free; 2 en Lite y 10 en ProEquipos en el grupo de 79 $ y varias newsletters en el de 29 $
Recorridos y encuestasAutomatizaciones y encuestas de audiencia incluidas en LiteAutomatizaciones en el grupo de 29 $ mensuales
Primer paso de pagoLite desde 49 $ al mes con facturación anualPrecio por número de suscriptores más complementos de 9 $, 29 $ o 79 $ al mes

El alcance de Beehiiv Free

Beehiiv Free sirve para poner en marcha una idea sin vigilar el contador de envíos. Admite hasta 2.500 suscriptores y permite mandar sin límite, pero reserva la cuenta a una persona y a una publicación. Un equipo de dos o varias marcas tendrá que separar el trabajo o preparar el salto a otro nivel. Mientras la audiencia permanezca bajo ese techo, el plan deja concentrarse en escribir y captar lectores.

Lo que no está detrás de esa puerta es igual de concreto. Las suscripciones de pago, las automatizaciones y las encuestas de audiencia viven en Lite, junto con la segunda persona de cuenta; el plan sin coste no ofrece versiones recortadas de esas funciones, simplemente no las abre. Si tu previsión incluye cobrar a lectores dentro de unos meses, cuéntalo en el presupuesto desde hoy, porque esa capacidad no se activa con un interruptor dentro de la cuenta gratuita. Lo mismo vale para quien planifica secuencias automáticas: el trabajo manual se mantiene, y la automatización empieza a pagarse.

Y si la lista supera los 2.500 suscriptores, la cuenta no puede quedarse donde está. El paso siguiente es Lite, y su precio ya depende del tamaño de la audiencia, de modo que el momento exacto de salir del gratuito es fácil de calcular: mira cuánta lista te separa del techo y cuánto cuesta esa banda de suscriptores cuando llegues a ella.

El alcance de Buttondown Free

Buttondown Free es el plan para una lista que todavía cabe en una conversación: 0 $ por los primeros 100 suscriptores y el envío listo para salir desde tu propio dominio. El editor acepta texto enriquecido y Markdown, así que puedes escribir en el panel o preparar la edición donde te resulte cómodo sin pasar por una herramienta de diseño. Las ediciones quedan alojadas en la plataforma, con lo que el lector tiene dónde volver sobre el archivo aunque tu web todavía no exista. En conjunto, es el plan de quien necesita emitir con identidad propia y no necesita nada más para hacerlo.

El límite del plan no está escondido en una lista de funciones: es el propio precio. A partir del suscriptor 101 la herramienta deja de ser gratuita, y la factura que llega combina dos cosas, el precio por número de suscriptores y los complementos mensuales que actives. Casi todo lo que una newsletter añade con el tiempo —cobros, segmentación, encuestas, analítica, patrocinios, adjuntos, recorridos automáticos, varias publicaciones, marca propia de envío y equipo— vive detrás de esos complementos, y ninguno se vende fuera de los tres grupos de precio que la plataforma maneja.

La lectura honesta del plan es que no se queda corto por acabado, sino por tamaño. Si tus suscriptores caben en el tramo gratuito, el conjunto para emitir está puesto y el dominio sale con tu nombre; si no caben, el salto es económico antes que funcional, porque el editor y el resto de piezas básicas siguen ahí mientras la factura empieza a crecer.

El primer paso de pago y cómo crece la factura

En beehiiv, el primer paso se llama Lite y su precio de entrada es 49 $ al mes con facturación anual, con dos personas de equipo y un techo de 100.000 suscriptores para el plan. Ese 49 $ no es lo que pagarás con la lista llena: a 5.000 suscriptores, Lite cuesta 109 $ al mes con facturación mensual o 95 $ con facturación anual; a 10.000, 139 $ o 119 $. Por encima está Pro, desde 95 $ al mes con facturación anual con diez personas de equipo, y sigue la misma lógica de lista: 199 $ o 169 $ a 5.000 suscriptores, 239 $ o 199 $ a 10.000. El patrón que conviene tener en la cabeza es este: el plan crece con la audiencia, así que el coste de salir del gratuito se proyecta sobre la lista que tengas cuando llegue el momento, no sobre la que tengas hoy.

En Buttondown, la salida del gratuito no trae un plan nuevo sino una factura distinta: por debajo de 100 suscriptores no hay nada que pagar y solo se factura a las personas que reciben tus correos de forma activa, y a partir de ahí el importe sigue al número de suscriptores. A esa base se le suman los complementos mensuales, agrupados en tres franjas de precio. El grupo de 9 $ reúne etiquetado y segmentación, suscripciones de pago, comentarios y encuestas, analítica, RSS a email, patrocinios y adjuntos. El de 29 $ añade automatizaciones, archivos en dominio personalizado y varias newsletters. El de 79 $ cierra el conjunto con marca blanca y equipos.

Comparar los dos primeros pagos sin confundirlos ayuda a decidir con calma. En beehiiv pagas una cuota fija que depende del tamaño de la lista y que desbloquea el conjunto de Lite; en Buttondown pagas una base variable por suscriptores y, encima, solo los grupos de complementos que tu caso exija. Un proyecto que únicamente necesita cobrar a sus lectores puede resolverlo activando un grupo de complemento, mientras que en beehiiv esa misma función ya forma parte de la cuota de Lite. La pregunta útil no es cuál es más barato en abstracto, sino qué pieza necesitas primero y cuánto cuesta esa pieza donde la vas a montar.

Tu lista, tu dominio y tu marca

La lista es el único activo que ninguna plataforma puede sustituir por ti. La costumbre que la protege es simple mientras trabajas en planes sin coste: descarga periódica guardada fuera de la herramienta, con la fecha de cada alta y el consentimiento que la rodea, porque ese es el archivo que te permite mudarte sin empezar de cero. Ni el techo de 2.500 suscriptores de beehiiv ni el de 100 de Buttondown son motivos para retener los datos dentro del producto: son condiciones de precio, y las condiciones de precio cambian con el tiempo.

El dominio de envío es la segunda pieza de identidad, y aquí los dos planes se leen de formas distintas. Buttondown lo incluye desde el plan sin coste, así que la dirección que ve el lector en su bandeja es tuya desde el primer envío y esa condición no cambia cuando empiezas a pagar. En beehiiv, el plan gratuito concentra el proyecto en un solo boletín y una sola persona, así que la identidad del envío y el control del acceso quedan en manos de quien abre la cuenta. Antes de arrancar, decide desde qué dirección saldrá el primer correo y qué nombre leerá el suscriptor: el remitente es la parte de la identidad que más cuesta cambiar cuando la audiencia ya te reconoce.

La tercera pieza es la marca que lleva el envío. En Buttondown, la marca blanca está en el grupo de complementos de 79 $ mensuales, de modo que el plan gratuito sale con la identidad de la propia plataforma y el salto a tu nombre pasa por ahí. En beehiiv, lo que el plan sin coste fija con claridad es el uso de la cuenta —un solo boletín, una sola persona— y la siguiente apertura de equipo llega con Lite, que añade una segunda plaza, mientras Pro lleva esa cifra a diez. Ninguna de las tres piezas decide por ti si el proyecto es bueno; todas deciden cómo se ve y a quién pertenece el material que vayas construyendo.

Flujo de trabajo: texto y API frente a herramientas de crecimiento

Buttondown gira alrededor del manuscrito: redactas con formato enriquecido o Markdown, revisas y envías. Ese enfoque también encaja con quien prepara campañas desde su propio código y quiere que el panel sea una estación breve, no el centro de toda la operación. El editor, el dominio y el archivo vienen juntos; las capas de crecimiento se incorporan después mediante complementos.

beehiiv plantea otro orden de trabajo: la cuenta es el centro desde el que se emite el boletín, se monta la web del proyecto y se conectan piezas externas como WordPress o los asistentes de IA que la plataforma reconoce. El plan gratuito deja ese centro funcionando con una sola publicación; las automatizaciones y las encuestas entran en Lite, donde también empiezan las suscripciones de pago. Si tu semana de trabajo es escribir y enviar, el plan sin coste cubre esa rutina sin discusión; si tu semana incluye secuencias automáticas, encuestas de audiencia y cobros, esa rutina empieza a facturarse.

La diferencia se nota en qué parte de la semana consume la herramienta. Con Buttondown, el trabajo se queda cerca del texto y de tu propio entorno; con beehiiv, se desplaza hacia el panel, donde conviven emisión, piezas de audiencia y ampliaciones del proyecto. Ninguna de las dos formas de trabajar es más seria que la otra: lo que hay que decidir es si tu equipo la siente cómoda escribiendo y mandando desde fuera, o montando y ampliando desde dentro.

Para quién encaja cada plan gratuito

Beehiiv Free cuando el proyecto va a crecer en una sola dirección

Beehiiv Free encaja con quien lleva el boletín en solitario y quiere techo alto desde el principio: 2.500 suscriptores con envíos ilimitados significan que el plan no discute contigo mientras la lista crece dentro de ese margen. También encaja con quien mira más allá del envío, porque la plataforma trae sitio web, pódcast, comunidad, productos digitales y red de anuncios dentro de la misma familia de producto, y empezar sin pagar deja claro desde el día uno qué piezas estarán detrás de un cargo cuando el proyecto las necesite.

A cambio, aceptas trabajar con una sola persona y un solo boletín, y aceptas que cobrar, automatizar y encuestar empiezan con Lite. El plan encaja menos bien con un equipo de dos o con quien administra varias marcas a la vez: el tope de acceso obliga a elegir cuál vive en la cuenta y cuál espera fuera. Tampoco encaja con quien necesita cobros desde la primera semana, porque esa capacidad no está en el plan sin coste.

Buttondown Free cuando la lista es pequeña y el dominio tuyo pesa

Buttondown Free resulta natural para una lista corta cuyo proceso empieza en el texto: formato enriquecido o Markdown, envío desde el dominio propio y archivo de ediciones disponible para el lector. También favorece a quien ya tiene herramientas alrededor del correo y no quiere adoptar un editor visual como centro de su rutina. La frontera llega al superar 100 suscriptores o al pedir cobros, segmentación, encuestas, analítica o patrocinios.

En ese punto, la factura se compone de la base por suscriptores más los complementos que actives, así que conviene saber de antemano cuáles vas a usar: el grupo de 9 $ cubre lo esencial de una audiencia que empieza a organizarse y a pagar, el de 29 $ resuelve recorridos y varios proyectos, y el de 79 $ habilita marca propia de envío y trabajo en equipo. Con esa lista de necesidades por delante, el plan gratuito funciona como fase de arranque y no como techo.

Migrar en los dos sentidos

El traslado desde beehiiv hacia Buttondown empieza con la descarga de la lista: consigue el archivo con todas las direcciones antes de abrir la cuenta nueva y guárdalo en un sitio que no sea la herramienta que estás dejando. Después, el alta en Buttondown te obliga a decidir dos cosas que resolvías en el panel anterior: desde qué dominio salen los correos, ya que el dominio de envío pasa a ser tuyo, y qué haces con el archivo de ediciones que quieres mantener a la vista para tus lectores. Coloca de nuevo el enlace de suscripción en tus canales y revisa que cada alta conserve el consentimiento con el que se dio.

El camino inverso arranca con la misma descarga y aterriza en una cuenta con techo bastante más alto: 2.500 suscriptores de margen antes del primer cobro. Allí toca reconstruir lo que dejabas fuera, empezando por el archivo de ediciones y por la costumbre de salir desde tu dominio, y lo que puedes ganar es el sitio donde crecer: más piezas del producto alrededor del boletín y, más adelante, suscripciones de pago dentro de Lite. Si venías cobrando con el complemento correspondiente, ten el aviso preparado con tiempo; los cobros no cruzan de plataforma solos y a tus lectores les importa saberlo antes.

Sea cual sea el sentido del viaje, el orden que menos disgustos da es este: copia íntegra de la cuenta que dejas, importación con un puñado de direcciones de prueba, envío de comprobación mirando enlaces y enlace de baja, y solo entonces el aviso público a los lectores. Fija una fecha de corte para que una misma edición no salga dos veces desde dos plataformas y conserva el archivo original hasta que la cuenta nueva lleve unos cuantos envíos limpios a su espalda.

Dudas habituales antes de elegir plan

¿Cuántos suscriptores admite cada plan sin coste?

Beehiiv Free aguanta hasta 2.500 suscriptores con envíos ilimitados, un solo boletín y una sola persona trabajando en la cuenta, así que una lista que crece con calma puede vivir ahí bastante tiempo. Buttondown Free cubre los primeros 100 suscriptores con editor de texto enriquecido o Markdown, dominio de envío personalizado y archivos alojados; pasado ese tramo, la factura arranca por número de suscriptores. Si tu previsión para los próximos meses se queda por debajo de cien contactos, te basta Buttondown; si la superas con holgura, Beehiiv Free te da más recorrido antes de tocar la cartera.

¿Qué se queda fuera del plan gratuito de beehiiv?

Dos límites pesan desde el día uno: la cuenta está pensada para una sola persona y un solo boletín, y las piezas de monetización no forman parte de ella. Las suscripciones de pago, las automatizaciones y las encuestas de audiencia llegan con Lite, igual que la segunda plaza de equipo. Si el proyecto necesita cobrar o automatizar, ese gasto está en el horizonte y conviene encajarlo en el presupuesto antes de que la lista pase de 2.500 suscriptores.

¿Cuánto cuesta el primer paso de pago en cada plataforma?

En beehiiv, el paso siguiente es Lite: 49 $ al mes con facturación anual como precio de entrada, con un techo de 100.000 suscriptores para el plan y una cuota que acompaña al tamaño de la lista —a 5.000 suscriptores, 109 $ al mes con facturación mensual o 95 $ con anual; a 10.000, 139 $ o 119 $. En Buttondown, el primer pago sale de dos sumandos: el precio por número de suscriptores que sustituye al tramo gratuito y los complementos mensuales que actives, agrupados en 9 $, 29 $ y 79 $.

¿Puedo cobrar a mis lectores estando en alguno de los dos planes gratuitos?

No. En beehiiv, las suscripciones de pago forman parte de Lite, que arranca en 49 $ al mes con facturación anual. En Buttondown, ese cobro vive en el grupo de complementos de 9 $ mensuales, junto con las piezas de crecimiento que comparten el mismo precio. Los dos planes sin coste sirven para emitir y para hacer crecer la lista, no para facturarla.

¿De quién es la lista y qué pasa con el dominio de envío?

La lista es tuya en las dos plataformas, y la costumbre que la protege es sencilla: descarga periódica guardada fuera de la herramienta, con la fecha de cada alta y el consentimiento que la rodea. El dominio de envío entra en el plan gratuito de Buttondown, de modo que tu dirección es la que sale en la bandeja desde el primer envío; la marca blanca, en cambio, está en el grupo de complementos de 79 $ mensuales. En beehiiv, el plan sin coste concentra la cuenta en un solo boletín y un solo usuario, y la siguiente apertura de equipo llega con Lite.

¿Se puede migrar de beehiiv a Buttondown y al revés?

Sí, en los dos sentidos, y el recorrido se parece en cualquiera de ellos: descarga completa de la cuenta que dejas, alta en la nueva con un grupo pequeño de direcciones, envío de comprobación mirando enlaces y opción de baja, y solo después el aviso a los lectores. Al pasar a Buttondown montas tu dominio de envío y decides qué archivo de ediciones quieres mantener a la vista; al volver a beehiiv, el trabajo pendiente es reconstruir el crecimiento y, si venías cobrando, avisar con tiempo de que los cobros no cruzan de plataforma solos.